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[ LEVANA ]

Beatitud

Te acercaste, vestido de negro y solo tu rostro
de lejos en la noche contrastaba.
Y el rubí de tus cabellos, y tu boca escarlata...
No me condenes, por favor.
Con estas líneas yo solo materializo mi confesión.
El hechizo de tu mirar es el culpable,
pues te vi brillar en todo tu esplendor sobrehumano.
En tu rostro los dioses habían precipitado
la belleza que embriagó a mis ojos
y desde entonces arrastran mi corazón.
Te confieso, que al verte celestial,
mi pequeño y pobre corazón quedó preso,
perdí la razón.
Debo decir que al principio tuve miedo,
que este fuego secreto fuera un astuto engaño
de algún demonio, pero mi extremo coraje
me empuja a ofrecerte mi alma.
De tu compasión todo lo espero
y mil suspiros no te han dicho nada.
Solo contempla las heridas de tu indigna prisionera
y humíllate en mi insignificancia.
Pues si con tu dulzura te dignas a consolarme,
por siempre seré tu eterna esclava.

1 comentario

Morgana -

Me atrapa la profundidad de la entrega que llegás a trasmitir en tus poemas. Gracias por abrirnos esta puerta hacia vos.

Saludos Oscuros.
Morgana.